jueves, 2 de julio de 2026

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La vanidad. 

La vanidad de vanidades todo es vanidad.

La vanidad del rey Salomón.

1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.

1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

La vanidad del esfuerzo para trabajar. 

1:3  ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

1:4 Generación va, y generación viene; más la tierra siempre permanece.

1:5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.

1:6 El viento jala hacia el sur, y rodea al norte; gira continuamente, y a sus giros el viento vuelve de nuevo.

1:7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vuelven, allí vuelven para correr de nuevo.

1:8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.

1:9  ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.

1:10  ¿Hay algo de que se puede decir: ¿He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.

1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

La vanidad de la sabiduría

Ecl 1:12 Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.

Ecl 1:13 Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.

Ecl 1:14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Ecl 1:15 Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse.

Ecl 1:16 Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia.

Ecl 1:17 Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

Ecl 1:18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

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